Cómo reaccionar cuando te despiden del trabajo

Un despido supone una situación incómoda en la que nadie se quiere ver expuesto. La reacción más habitual suele ser la de rechazo y rabia contenida, pero existen reacciones que más allá de la pataleta, nos abre las puertas a un mundo de nuevas posibilidades donde mejorar la situación es más que posible: en el optimismo está la clave.

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Jamás te vayas dando un portazo

En sentido figurado, esa rabia contenida a la que hacíamos referencia nos puede tentar a irnos de la antigua empresa de malas formas y dando ese portazo que deja claro nuestra actitud de rechazo.

Hoy día, donde el mercado laboral es imprevisible, puede que lo que hoy es una invitación a abandonar la empresa signifique una posible vuelta en tiempos de mejora de resultados, por lo que la aceptación y una salida donde las buenas maneras sean la tónica general es lo más adecuado para no comenzar el desempleo cerrando oportunidades.

No sólo es cuestión de dejar abierta la posibilidad de una vuelta a la empresa, sino que hoy día, las relaciones interlaborales están a la orden del día, y no sabemos hasta qué punto una mala opinión de nuestro exjefe puede llegar a oídos de un futuro posible jefe.

Piensa en el desempleo como una oportunidad para mejorar

Insistimos: el pesimismo es el peor aliado ante las nuevas oportunidades. Desde el minuto cero nos tenemos que plantear el paro como un periodo reflexivo y no un castigo.

Durante este periodo, podemos aprovechar no sólo para buscar nuevas oportunidades, sino para mejorar el currículum y aumentar nuestras capacidades laborales.

Un curso o incluso un master son pluses que proporcionan mucho más salida laboral que basarnos únicamente en buscar ofertas. Pese a que el coste puede ser elevado, existen planes de financiación como los préstamos sin nómina que nos pueden ser útiles para invertir en nuestro futuro. Sin duda un gasto en época de recortes del que no arrepentirse jamás.

Enfréntate con optimismo a la búsqueda de empleo

 

En el mundo de la búsqueda de trabajo, la actitud lo es todo. Nadie te va a dar una oportunidad si te mueves con un tono cabizbajo y derrotista. En cambio una actitud ganadora y mostrando seguridad en sí mismo es un “caramelo” para las empresas que buscan contratar.

 

La pérdida de tu trabajo seguramente no sea culpa tuya. Por desgracia nos encontramos en un contexto donde es el pan de cada día. Por ello, jamás te sientas culpable por estar en el paro, piensa en la mejor manera de salir de esta situación y afróntala con entusiasmo y no dudes en pedir ayuda cuando lo necesites en esos momentos donde te puedas sentir bajo de ánimos.

 

La lucha no es fácil, pero no cabe duda que con valía y esfuerzo, de toda posible mala situación se sale.

 

 

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